Parquímetro con mensaje

Hoy tenía que coger el coche, así que me armé de paciencia. Ayer volvieron a cambiar las rutas rodadas de la ciudad, por unas obras que bien podían calificarse de faraónicas, cerrando unas calles y habilitando otras. Y provocando la consiguiente confusión del primer día entre los conductores obligados, los avisados y los ignorantes, los pacientes y los estresados, los hombres y las mujeres. Había oído por la tarde los pitidos de los coches, desde mi casa, porque, además, ayer por la tarde empezó a llover.
Absorta iba en mis pensamientos, y con la circulación más lenta de lo habitual en esa calle, cuando de pronto, mi vista se para en un poste oscuro, de poco más de un metro, brillante, como recién pintado. Sobre el azul nítido, sobresalen unas letras grandes en blanco: ORA. Es un parquímetro, cualquiera diría que recién puesto para decirme algo en esta mañana algo fría y lluviosa. Ora, o reza, que es lo mismo. No ruedes sobre la monotonía del día con rutina. Un cristiano tiene ese gran mandato, tabla de salvación, refugio, consuelo, fortaleza, luz, alegría, esperanza…
No me venía con exactitud a la memoria, así que he entrado en www.opusdei.es a buscar la cita: “No es cristiano pensar en la amistad divina exclusivamente como en un recurso extremo. ¿Nos puede parecer normal ignorar o despreciar a las personas que amamos? Evidentemente, no. A los que amamos van constantemente las palabras, los deseos, los pensamientos: hay como una continua presencia. Pues así con Dios” (http://www.opusdei.es/art.php?p=18233). No sé cuál será la palabra más usada en la predicación de San Josemaría. Un día voy a entretenerme contando la palabra “amor”.
Entretanto, tecleo rápidamente en el ordenador, alucinando de lo que esta mañana “me ha dicho” un parquímetro. Creo que a partir de ahora coger el coche va a ser un poco menos antipático y un poco más amable.
Tinta





*Benedicto XVI en una imagen de archivo, hace algunos años:)










