¿Cómo nos queremos en el Opus Dei?

La fraternidad en el Opus Dei es una exigencia cuyo origen brota de labios de Cristo : ” Amaos los unos a los otros como Yo os he amado”
En el Opus Dei tenemos un sentido de unidad muy arraigado y al mismo tiempo somos absolutamente independientes. Hablaré de esto en otro momento, porque lo que ahora quiero subrayar es el sentido de responsabilidad que nos lleva a cuidar el amor fraterno.
Unos nos apoyamos en los otros-por la comunión de los santos-. Cuidamos de quienes por proximidad forman parte de nuestro núcleo de convivencia.
Evidentemente la fraternidad comienza, salpica y alcanza a todos, pero por aquello del orden, la justicia y la caridad, se vive primero en los más próximos.
En el Opus Dei nos enseñan a querernos, a ser delicados, a no criticar jamás- si alguien hace algo que no está bien, se le dice utilizando el cauce que marca la caridad y uno se olvida-
Nos cuidamos basicamente rezando unos por otros, pero también descendemos al detalle, al trato humano-sin humanidad no puede haber vida sobrenatural-y nos interesamos por las preocupaciones, alegrías o dificultades que toda persona tiene.
La fraternidad nos impele a querer a Cristo en los demás.
Así,el amor a Dios se materializa de forma plástica y muy accesible. Una suerte.
Tinta






Eso de cuidar delicadamente lo que se dice de los demás es básicamente cristiano, pero en la Obra lo cuidamos de modo especial y no sólo no hablamos a las espaldas del criticado, sino que si hay algo que corregir lo hacemos con todos los cuidados que exige la caridad, empezando por decir con honestidad lo que va mal -o no tan bien- y rezando por esa hermana nuestra.
Se sufre más por corregir al que yerra, que aceptar con humildad que te digan que te enmiendes en ésto o aquello.
Acá me tienes, ofreciendo una fiebre de heno (o similar) por todas. ¡Puffff!
Marita
Yo tambien os quiero
Solía decir san Josemaría que el Opus Dei es “el mejor sitio para vivir, el mejor sitio para morir”. A lo largo de mis años en la Obra lo tengo más que experimentado. Por supuesto que no son perfectas todas las personas, pero en lugar de “criticar” como hace mucha gente, aquí se practica la corrección fraterna. Esta corrección hecha con cariño ¡como se agradece! Y te ayuda a corregir ese defecto, metedura de pata u olvido que algunas veces los humanos solemos tener.
Y, en cuanto a la muerte, también he visto varios casos por desgracia de los que nos han dejado. Precisamente hoy he llamado a un centro de la Obra en el que vive una numeraria que está con un cáncer terminal, para interesarme por su salud. La que me ha atendido al teléfono me ha dado noticias de su estado, pero sobre todo con el cariño que la cuidan y nunca la dejan sola, tienen su turno y sobre todo acompañándola a morir santamente, invocando al Señor y a la Virgen con jaculatorias, avemarías…y ayudándola a ofrecer su enfermedad por la Iglesia y por todas las almas.
¿Alguien da más? ¿Porque, quién no tiene conocimiento de padres mayores y abandonados en sus casas o en asilos y ni siquiera se acuerdan de ellos?
Marita, esa fiebre de heno puede ser Gloria, ya lo sabes, así que ánimo.
Maria Jesús, qué cariñosa estás, je,je, pero yo lo que quiero es pillarte cara a cara:) Nosotras tb te queremos. Porque tú lo vales.
Rita, el cariño en la Obra es palpable. Yo llevo tb unas cuantas decenas en la Obra y me sigue impresionando cómo nos enseñan a querer, cómo nos insisten a querer con amor cristiano, delicado. Una suerte.
Tinta
Yo cada día agradezco a Dios todo el cariño que recibo diariamente en la Obra. Todos los detalles que tienen conmigo; lo que me cuidan y se preocupan por mí; cuando me preguntan por mis cosas, por mi familia…¡cómo si no llevaran más cosas en la cabeza! Y eso es impagable. Es increíble. Cuántas personas buscan ser oídas porque no saben a quién acudir ni cómo. ¡Cuántas gracias hay que dar a Dios por la vocación!