¿Ser santo es aburrido?

Puede uno pensar entonces,que ser santo es aburrido…
Aclaremos primero que en esta vida uno no es “santo” exactamente.
Más bien, luchamos y nos esforzamos por serlo, por hacer la voluntad de Dios, que en eso consistiría la santidad.
Lo novedoso de esta llamada universal a la santidad de la que habló San Josemaría mientras tuvo aliento, es que este grito de llamada es para todos, para todos y no un privilegio reservado solo a los religiosos.
Actualmente vamos comprendiendo que aquello de que “Dios está en todas partes” no es un slogan publicitario.
¿Podemos, entonces, canjear toda nuestra vida y afectos, por un cachito de cielo?
¿Y podemos sólo con nuestras fuerzas…?
Digamos que nosotros ponemos lo que tenemos y Dios el incremento con su Gracia.
¿Y dónde se consigue…?
¿Qué es la gracia de Dios?
¿Es posible adquirirla a granel? ¿Se embotella?
Proximamente…
Tinta




Se me ha olvidado comentar que deduzco que no, que ser santo no es aburrido, pero desde luego no es algo que pueda saber de primera mano:)
Algún día…
Tinta… Ya veo que el sistema tuyo es el de dejar el asunto por resolver.
Creo que ya sé dónde llenar la “botella”. Pero fijo que tú lo aclaras mejor.
Un saludo