Diosenmicalle


Arrastrando

Pensando en las redes que arrastran los pescadores-imagen de la entrada anterior-ciertamente los católicos tenemos la responsabilidad personal de querer a Dios y a los demás, y la responsabilidad de dar buen ejemplo.

Porque tanto para mal como para bien, lo cierto es que arrastramos.

Podemos arrastrar a otros a acercarse a la belleza de Dios o podemos arrastrarlos hacia caminos turbios y desoladores llenos de egoísmos y vacío.

El punto 1792 del Catecismo dice:

El desconocimiento de Cristo y de su Evangelio, los malos ejemplos recibidos de otros, la servidumbre de las pasiones, la pretensión de una mal entendida autonomía de la conciencia, el rechazo de la autoridad de la Iglesia y de su enseñanza, la falta de conversión y de caridad pueden conducir a desviaciones del juicio en la conducta moral

Así pues, no tengamos miedo a echar las redes, siguiendo el ejemplo de aquellos rudos pescadores que descubrieron la inmensidad del panorama que les presentó Cristo.

No les resultó fácil y desde luego, tardaron mucho en comprender, pero guiados por el amor y fortalecidos en el Espíritu Santo, hicieron lo que nunca la historia podrá negar: transformaron la sociedad y el eco de su valentía llega hasta nosotros.

Juan Pablo II y su “no tengáis miedo” es altavoz que resuena en nuestros oídos, anima nuestra alma y fomenta nuestros actos.

Así pues, no tengamos miedo, echemos las redes a diestro y siniestro, a tiempo y a destiempo, siempre con amabilidad y arrastremos.

Tinta

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2 Comments

  1. Marita says:

    Siempre lo digo porque lo creo: el ejemplo arrastra, para bien o para mal.
    Me alegro de esta seguidilla de entradas con mares y redes porque me recuerdan el apostolado, pero además ¡porque está haciendo un calorrrrrr!
    Besos

  2. arcendo says:

    Muchas veces, me incluyo yo también, mea culpa, confundimos prudencia con cobardía. “No tengaís miedo”, decía el PAPA MAGNO, ese es el asunto, sacudirnos esa falsa prudencia y ponernos a currar a brazo partido por DIOS y por los demás. Por acercar a todos a la FELICIDAD SIN FÍN. Por arrastrarles, como bien dice el Catecismo, si no lo hacemos así, estamos incurriendo en una falta de caridad, que luego se nos tendrá en cuenta. Gracias por incitarme tan buenos valores, que animan mi día de hoy.
    SALUDOS.

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