Diosenmicalle


En el pasillo de un hospital

Las estancias en el hospital como acompañante, tienen los inevitables paseos de  pasillo.

Cuando me he cruzado con Él no he sabido qué hacer exactamente y a falta de inventiva le he lanzado un beso invisible y le he expresado en silencio mi adoración.

Jesús sacramentado. Presente en la Hostia Sagrada. Con su cuerpo, con su alma, con su sangre, con su divinidad.

Me han venido a la mente aquellas palabras de Santa Teresa de Ávila:

Cuando oía a algunas personas decir que querrían vivir en el tiempo en que andaba Cristo nuestro bien en el mundo, me reía en mi interior, pareciéndome que, teniéndole tan verdaderamente en el Santísimo Sacramento, ¿qué más les daba?

Y me he sentido transportada a las calles de Jerusalem, hasta perder de vista en el pasillo al sacerdote que guardaba en su pecho, en una teca, al mismo Dios.

Tinta

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6 Comments

  1. Fran says:

    Si habéis tenido que pasar por el hospital espero que ya esté todo solucionado.
    Me acordaré y pediré por ti y tu familia.

  2. DEMC says:

    Gracias Fran.
    Afortunadamente, todo ha ido a pedir de ruedas.
    Un abrazo.
    Tinta

  3. Terly says:

    Esos pasillos de los hospitales se convierten con frecuencia en lugares de recogimiento y oración. Veo que todo ha ido bien y me alegro de ello.
    Te agradezco tu visita y me satisface haber conocido tu blog.
    Un saludo

  4. Marita says:

    Demasiadas veces vemos pasar por nuestro lado al Señor Sacramentado que va rumbo a la casa de un enfermo ¡y ni nos enteramos! o, si lo sabemos, actuamos como si tal cosa, y es Cristo que pasa a nuestro lado tal como caminaba por Palestina.

    Cariños

  5. Juan Antonio says:

    El Señor nos acompaña en los pasillos de los hospitales,
    pero principalmente cuando estamos postrados en cama
    durante mucho tiempo. Gracias a Él podemos soportar el calvario
    que nos toca vivir.

    Juan Antonio

  6. eligelavida says:

    Debía de ser un hospital muy especial, porque normalmente, los sacerdotes llevan el Santísimo en el bolsillo y ni te enteras.

    Por cierto, esto me recuerde una cosa que me sucedió hará un año. Iba en coche y vi por la calle a dos religiosas a quienes conozco. Paré y me ofrecí a llevarlas. Ellas lo pensaron un momento y accedieron. La mayor dijo: ‘Hoy el Señor quería viajar en coche’. Resulta que iban a casa de una enferma a llevarle la Comunión. Fue muy emocionante.

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