Diosenmicalle


Santos Ángeles

Al llegar a la Obra de Dios conocí de un modo adulto la existencia, presencia y actuación de los Santos Ángeles, pues hoy en día estamos llenos de ángeles de la Nueva Era o New Age que son unas falsificaciones de una realidad espiritual superior que en general los cristianos conocemos poco.

También hay que ir haciendo crecer la devoción infantil que muchos de nosotros hemos conocido y vivido desde niños. Es muy tierna y conmovedora, pero es común que algunos se queden anclados en esos angelotes de la iconografía religiosa tradicional, concebidos como niños regordetes que dan más deseos de cuidarlos uno a ellos que tenerles confianza porque son ellos los que nos libran en la batalla contra el MAL por antonomasia.

Insisto en lo de un conocimiento adulto, porque los ángeles en todas sus categorías y coros angélicos son personas terribles  en el sentido que le da la Academia a esa palabra, o sea ” muy grande o desmesurado” y por lo tanto “causan terror”, porque lo primero que deben hacer cuando se aparecen sin adoptar una forma humana (que también es posible para ellos y lo han hecho) es calmar el espanto del beneficiado y decir el típico “ne timeas” –no tengas miedo–. Para qué vamos a meter acá  el horror que sería una aparición diabólica, o sea un ángel terrible por naturaleza y además malo como sólo un ser espiritual puro puede llegar a ser. Con razón el muy bandido y sus secuaces no lo hacen, más bien han usado la táctica del disimulo y la mentira que han usado “desde el principio”. Son demasiado inteligentes para andar mostrando su horrible cara y peores intenciones. Ellos saben que es preferible “hacerse la zorra renga”, como decía mi abuela, o “la mosquita muerta” como se dice ahora.

En el Opus Dei, en cada meditación de cualquier retiro u ocasión especial se comienza con la oración inicial, que me fascina, en la que invocamos explícitamente a nuestros ángeles. ¡Y vaya si los necesitamos!

Se las dejo acá:

Para Hacer Oración

Al comenzar: (+) Por la señal…

“Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí; que me ves; que me oyes. Te adoro con profunda reverencia; te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada; San José, mi Padre y Señor; Ángel de mi guarda, interceded por mí”.

Al terminar:

‘Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada; San José, mi Padre y Señor; Ángel de mi guarda, interceded por mí”.

Marita

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6 Comments

  1. Persio says:

    Me gustan esas oraciones. Las apunto.

    Un saludo

  2. Marita says:

    Muy importante: también las rezamos al hacer la oración personal cada día, y no por hacerla en grupos deja de ser personal, pues mientras el sacerdote hace la meditación en voz alta, es su oración, y también la nuestra –personalmente hecha– porque uno va hablando y contemplando al Señor en el silencio del corazón.

  3. Marita says:

    El ángel que he propuesto para ilustrar esta entrada es una sugerencia artística de loq eu pueden ser. No tiene cara y su actitud es un poco ambigua. También es de fuego, y podría ser un demonio o una aparición numinosa, pero, aunque lejanísimamente, da una idea de un ángel terrible, desmesurado en poder y majestad, tal como son, tanto que no los podemos imaginar e inventamos versiones light y hasta tontonas de ellos, sean buenos o malos.

  4. Al Neri says:

    Aunque evidentemente comparto la devoción católica por los Ángeles, debo reconocer que he heredado de la infancia un verdadero pavor hacia la iconografía de estos seres celestiales, sobre todo de los querubines. Me da verdadero pánico ver estas figuras. Mis padres siempre tenían en casa varias estatuillas de ángeles y creo que de pequeño tenía pesadillas con el tema. Unos niños rechonchos, antinaturales y con alas y ropajes dorados… Ni REC 2 da tanto yu-yu, de verdad. Todavía los ángeles altos y rubios, con túnica y tal, tienen un pase, pero, con todo el respeto, los pequeñines me recuerdan a Chucky, el muñeco diabólico.

  5. Marita says:

    Los angelotes gorditos, niñoides y con alas más bien debieran dar ternura o algo así, pero miedo no se me hubiera ocurrido, pero vale. Son representaciones caprichosas que no tengo claro el momento en que se pusieron de moda y con ellas han logrado que se les pierda el respeto a esas criaturas celestiales poderosas e imponentes que, si no estamos avisados, podríamos confundir con Dios.

  6. Aprendiz says:

    Está claro que los ángeles son altos y rubios, tipo Brad Pitt en “Conoce a Joe Black”, no pueden ser de otra forma… y es que vamos, a mi se me aparece un ángel como el que describes y me dice “ne timeas” y del yu-yu que me da no despierto hasta que se convierta en Brad Pitt ;p

    Por cierto, os invito a leer el post que he escrito en “La pluma viperina” (blog en el que participa Al Neri) sobre Las 10 características de un buen cristiano

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