Secreto de confesión
Anoche vimos en casa un clásico de Hitchcock: Yo confieso.
Protagonizada por este guapo actor y envueltos en la magia del cine en blanco y negro, disfrutamos un rato de cine en familia.
El argumento toca un tema tan delicado como el del sigilo sacramental.
La película plantea, desde mi punto de vista, el hecho heroico del sigilo sacramental, que es al mismo tiempo, motivo de total confianza para quienes acudimos a este sacramento.
Todo lo que se habla en confesión, queda sellado.
Además el Derecho Canónico establece que en caso de violar este sigilo, el sacerdote quedaría penalizado con la excomunión automática. No es ninguna broma.
Tinta




Por supuesto; yo confío plenamente en mi director espiritual y agradezco a Dios cada día el poder tenerlo.
Qué gran “invento” éste, ¿eh? jeje…