Ya soy bueno…
Supongamos que ya tenemos fe. Que ya frecuentamos la oración y los sacramentos. Que tenemos en la mesa de estudio libros doctrinales, que machacamos a diario. Corremos el peligro de pensar que ya somos buenos y que estamos dando el cien por cien. Que nadie nos pida más. Ni Dios. No debemos olvidar que la [...]



