Diosenmicalle


Un anciano de mi calle

Cuentan que en una hermosa ciudad, en una casa magnifica,vivía un anciano solitario.

Había quedado desposeido de todos sus títulos y olvidado de sus amigos,  pero conservaba sus propiedades.

Un hombre de bien, vecino de nuestro protagonista, acudía diariamente a darle un poco de  conversación.

Eran ratos de compañía donde el anciano encontraba paz y consuelo a su soledad,ya que sólo tenía un hijo, que viviendo en la misma casa  nunca tenía tiempo para él.

Charlando estos dos hombres, surgió la conversación de Dios.

El anciano le confesó que cuando era joven, le habían propuesto vivir su vocación cristiana- y añadió- con lágrimas en los ojos:

Me hablaron, me distraje y se me ha pasado la vida

Triste historia de un hombre que en los últimos tiempos de su existencia terrena, cuando el tiempo y la vida se le ha escapado, reconoce haber hecho oidos sordos a una propuesta divina.

Tinta

Compártelo :
  • Print
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google Bookmarks
  • email
  • FriendFeed
  • LinkedIn
  • Meneame
  • MySpace
  • PDF
  • RSS
  • Technorati
  • Twitter
  • Yahoo! Bookmarks

Entradas relacionadas

4 Comments

  1. Hola Tinta,
    Buen recordatorio para que nos olvidemos de nuestros ancianos. Hay tantas caras tristes pensando que se les esta yendo la vida. Y sin embargo hay algo que les espera la verdadera Vida. Hay que rescatarles eso. Es nuestro deber dignificarles la vida, a veces una sonrisa, una palabra, un gesto, una visita es buen comienzo. Es Cristo que pasa…. Una obra maestra la homilia de San Josemaria!

  2. Tinta says:

    Ljudmila, bienvenida a Diosenmicalle.

    El problema de los ancianos es, desgraciadamente, muy común. Nos han dado la vida y ahora nos resultan molestos. Aquí hay que hacer un esfuerzo por recuperar la genorosidad que ellos tuvieron mientras nos alimentaron, nos educaron y nos transmitieron valores.

    Por otro lado, el anciano de la historia dice algo terrible:”Me hablaron, me distraje, y se me pasó la vida”

    Se le pasó la vida y no supo responder. Me recuerda al joven rico que se acercó a Jesús y se marchó triste.

    San Josemaría. Hay que pedirle que nos ayude, ahora que está tan bien posicionado-junto a Dios-

    Un abrazo enorme.

    Tinta

  3. Isabel says:

    Qué importante es subirse al tren cuando pasa a nuestro lado…que luego si no vienen los arrepentimientos respuesta de nuestra cobardía.
    Sí, cuando Dios nos pide algo grande hay que lanzarse, pero no caeremos al vacío, siempre están ahí sus grandes manos para cogernos y hacernos felices felices.

  4. DEMC says:

    Isabel, gracias por tus reflexiones. Importante no perder el tren, muy importante. En cualquier caso, cuando tomamos conciencia de haberlo perdido-bendito Dios que sabe más-en vez de desanimarnos, tenemos que seguir intentándolo.

    Un cordial saludo

    Tinta

Leave a Reply

CommentLuv Enabled
Get Adobe Flash playerPlugin by wpburn.com wordpress themes