Ya soy bueno…

Supongamos que ya tenemos fe.
Que ya frecuentamos la oración y los sacramentos.
Que tenemos en la mesa de estudio libros doctrinales, que machacamos a diario.
Corremos el peligro de pensar que ya somos buenos y que estamos dando el cien por cien.
Que nadie nos pida más. Ni Dios.
No debemos olvidar que la capacidad de darse es expansiva y que el corazón bien ejercitado, se dilata.
Amar no tiene medida y en vida interior “el que no avanza, retrocede”-en palabras de San Agustín.
Estos son buenos tiempos para ser inconformistas y rebeldes:con nosotros mismos.
Hay que seguir tallando.
Tinta






Si nos conformamos con lo que hacemos ya; si se nos mete la rutina en todo ello; si lo hacemos sin poner el corazón y la cabeza; si lo hacemos por hacer…estaremos matando nuestra vida interior.
Nunca se puede decir que ya amamos suficiente, ni a Dios ni a los demás.
¡Qué fácil es caer en esa tentación cuando estudiamos un poquito! Yo soy ahora una total ignorante en cuestión de estudios y esas cosas, pero hubo un momento en mi vida que por el sólo hecho de estar involucrada en cosas de la Iglesia ya me sentía yo que era “muy buena”. Sin embargo, también estaba (y está) la otra parte; aquellos que son totalmente ignorantes de cosas teológicas, y que no tienen mucho de lo que mencionas en tu entrada, pero que se dan a sí mismos, que amam al prójimo, que ayudan, que lo hacen por Dios y hacen diferencia en su comunidad. Y sin embargo son ignorados “porque no tienen estudios” y se pone en tela de duda su bondad.
Saludos.